¿Por qué bostezamos y por qué es tan contagioso?

Sé sincero: al leer ese título, probablemente sentiste la necesidad de bostezar. O quizás viste a alguien bostezar antes y lo hiciste inmediatamente. El bostezo se contagia como nada. ¿Pero por qué?

Resulta que casi todo lo que la mayoría de la gente cree sobre el bostezo está mal, y la explicación real es mucho más interesante. Al igual que por qué te gruñe el estómago cuando tienes hambre, es una de esas cosas cotidianas que tu cuerpo hace de forma automática, con una razón que la mayoría de la gente nunca llega a saber.

El mito: "bostezamos porque necesitamos oxígeno"

Durante mucho tiempo, la explicación popular fue que el bostezo inunda el cerebro de oxígeno; que cuando tienes poco, una gran respiración profunda soluciona el problema.

Es una teoría ordenada. También es errónea. Los investigadores la probaron directamente: cuando las personas respiraban aire con oxígeno extra, no bostezaban menos. Y respirar aire con más dióxido de carbono no les hacía bostezar más. Si el bostezo realmente tuviera que ver con el oxígeno, esos cambios deberían haber importado. No lo hicieron.

Entonces, si no se trata del oxígeno, ¿de qué se trata?

La teoría principal: el bostezo enfría tu cerebro

La explicación más sólida actualmente es que el bostezo funciona como aire acondicionado para tu cerebro.

Cuando bostezas, la profunda inhalación y el amplio estiramiento de la mandíbula aumentan el flujo sanguíneo y atraen sangre más fría hacia tu cabeza, ayudando a bajar la temperatura de tu cerebro. Y eso importa, porque un cerebro que funciona demasiado caliente no rinde tan bien.

Esto encaja con lo que ya notas en la vida real: bostezas más cuando estás cansado, aburrido o recién te despiertas, justo los momentos en que la temperatura de tu cerebro tiende a subir. El bostezo es el sistema de enfriamiento incorporado de tu cuerpo que se activa.

El verdadero misterio: ¿por qué es contagioso?

Aquí está la parte en la que los científicos todavía están trabajando. Cuando ves a alguien bostezar, o incluso lees o piensas en bostezar, hay una alta probabilidad de que tú también bosteces. Esto se llama bostezo contagioso, y la explicación principal lo relaciona con la empatía: nuestra capacidad de sentir y reflejar lo que otras personas sienten.

La evidencia es intrigante.

Los estudios han descubierto que las personas son más propensas a "contagiarse" de un bostezo de alguien cercano, familia o amigos íntimos, que de un extraño, y el trabajo de neuroimagen apunta a regiones involucradas en el vínculo social. Vale la pena ser honesto, sin embargo: los científicos todavía debaten esto.

Algunos investigadores argumentan que el vínculo con la empatía no está completamente resuelto, y que factores como la atención que prestas a la otra persona también podrían jugar un papel.

En cualquier caso, el bostezo contagioso parece estar ligado, al menos en parte, a cuán conectados socialmente estamos: tu cerebro se sincroniza silenciosamente con las personas a tu alrededor, sin que tú decidas hacerlo.

Algunas cosas sobre el bostezo que probablemente no sabías

Una vez que empiezas a observar, el bostezo se vuelve más extraño y fascinante:

  • Los perros pueden coger tus bostezos, y cogen los tuyos más que los de un desconocido. El bostezo contagioso no es solo cosa de humanos. Se ha documentado en chimpancés, babuinos y perros, y la investigación muestra que los perros son más propensos a bostezar en respuesta al bostezo de su dueño que al de un desconocido: el mismo patrón de "vínculo más cercano, contagio más fuerte" que se observa en las personas.
  • Los niños pequeños en su mayoría no lo hacen. El bostezo contagioso apenas se manifiesta en el comportamiento humano hasta la primera infancia, lo que explica en parte por qué los científicos lo relacionan con el desarrollo social en lugar de con un simple reflejo.
  • Las personas con altos rasgos psicopáticos tienden a coger menos los bostezos. Los estudios han descubierto que las personas con puntuaciones más altas en rasgos como la insensibilidad y la manipulación son menos susceptibles al bostezo contagioso, otra pista de que "coger" un bostezo está ligado a la conexión social.
  • Los cerebros más grandes y complejos bostezan durante más tiempo. En estudios realizados en más de 100 especies de mamíferos y aves, incluso después de tener en cuenta el tamaño del cuerpo, los animales con cerebros más grandes y complejos tienden a tener bostezos más largos, lo que encaja perfectamente con la idea de enfriamiento cerebral.

También hay una teoría más reciente que merece la pena conocer: algunos investigadores creen que el bostezo contagioso evolucionó para mantener a un grupo alerta y sincronizado, una especie de señal compartida de "mantente alerta" que incluso puede mejorar la capacidad de las personas para detectar amenazas a su alrededor.

Una rápida comprobación de mitos

En muchas culturas, incluidas las de Filipinas, existen viejas creencias sobre el bostezo, como cubrirse la boca para que el "alma" (o la buena suerte, o un espíritu) no se escape. Es un folclore encantador, pero no tiene base biológica.

Cubrirse la boca al bostezar es buena educación, no protección del alma. La historia real (el enfriamiento cerebral y la conexión social) es, sinceramente, más interesante que la superstición.

Infografía que explica por qué bostezamos y por qué el bostezo es contagioso: el mito del oxígeno frente a la verdad de la refrigeración cerebral, un diagrama de tres pasos de cómo un bostezo enfría el cerebro, un gráfico que muestra que la gente coge bostezos más de aquellos con quienes está cerca, cuatro datos sorprendentes sobre el bostezo y una desmitificación del folclore filipino.
Guarda esto para más tarde: la ciencia del bostezo, todo en una infografía.

Así que la próxima vez que cojas un bostezo...

No es porque te falte oxígeno. Es tu cerebro enfriándose y, cuando se contagia, una pequeña señal cotidiana de lo conectados que estamos unos con otros.

Entonces, ¿cogiste un bostezo mientras leías esto? Bakit kaya? Ahora lo sabes.

Referencias

  1. Gallup, A. C., & Gallup, G. G. (2007). Yawning as a brain cooling mechanism: Nasal breathing and forehead cooling diminish the incidence of contagious yawning. Evolutionary Psychology, 5(1). https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/147470490700500109
  2. Princeton University. (2011). More than a sign of sleepiness, yawning may cool the brain. https://www.princeton.edu/news/2011/09/19/more-sign-sleepiness-yawning-may-cool-brain
  3. Gallup, A. C. (2012). The thermoregulatory theory of yawning: What we know from over 5 years of research. Frontiers in Neuroscience, 6, 188. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnins.2012.00188/full
  4. Norscia, I., & Palagi, E. (2011). Yawn contagion and empathy in Homo sapiens. PLoS ONE, 6(12), e28472. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0028472
  5. Live Science. (2025). Why is yawning contagious? https://www.livescience.com/human-behavior/why-is-yawning-contagious
  6. Science (AAAS). Why yawns are contagious — in all kinds of animals. https://www.science.org/content/article/why-yawns-are-contagious-all-kinds-animals

Preguntas frecuentes

Do we yawn because we need oxygen?

No — that’s a long-standing myth. Studies showed that giving people extra oxygen didn’t reduce yawning. The leading explanation is that yawning helps cool the brain.

Why is yawning contagious?

Seeing, hearing, or even reading about a yawn can trigger one. Scientists link this partly to social connection — you’re more likely to catch a yawn from someone close to you — though the exact mechanism is still debated.

Why do I yawn when I’m not even tired?

Yawning is tied to brain temperature, not just sleepiness. Boredom, stress, or transitions between activities can all prompt a yawn as your brain regulates itself.

Can you catch a yawn from a dog — or a dog from you?

Yes. Contagious yawning has been seen across species, and research shows dogs are more likely to yawn in response to their owner’s yawn than a stranger’s.

Is contagious yawning a sign of empathy?

It may be connected, but it’s not a reliable test. Some research links it to social bonding, while other scientists argue attention and other factors play a role too.

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